Con religiosos votos inculcado,
mares tanto, del más fecundo, vino
fortunado bajel, de austro divino
con benignos impulsos agitado.
¡Oh mar ya del olvido reservado!
¡Oh argonauta del cielo peregrino!
De empírea Colcos alto vellocino
a eternas hoy fatigas puerto ha dado.
Amaine, pues, inquiridor navío
de los senos de Dios, pliegue en su orilla
velas de fe a quien Tetis obedece,
en cuya protección no en vano fío
ver lograr tanta náufraga barquilla
puertos que busca, votos que te ofrece.