Arde luz viva en polo ya luciente,
hecho vuelo inmortal tu humilde paso,
esplendor vivo de fulgor no escaso,
desde el Ganges ilustre al Accidente.
En la de Dios imperceptible mente
fuiste de gracias electivo vaso,
porque al Sol de ellas, incapaz de ocaso,
rayos de fe bebiese el Oriente.
Fatigas apostólicas logradas
recibe ya el honor de la victoria
que te da quien dispensa el gran tesoro.
Lenguas de luz en mejor luz labradas
den hoy al sacro altar de tu memoria
el humo en ámbar y la llama en oro.