Skip to content
1582–1622

- CLXXXIII -

Juan de Tassis y Peralta

Oh tú, que por dejar purificado y libre al hombre de la eterna pena en tu inocencia dio la culpa ajena mano sangrienta a juez apasionado.

Perfecciona, Señor, ya que has lavado en el ardiente influjo de tu vena la mejor parte, y rompe la cadena de propios yerros, ánimo alumbrado.

Sacar debe tu auxilio del abismo de culpas un sujeto, cuyo olvido tiene desmerecida tu memoria; que la gracia la debes a ti mismo,

pues no debe el remedio ser perdido que la pena formó para mi gloria.

Cookies on Poetry Cove

We use cookies to remember your language preference and — only with your consent — to learn how Poetry Cove is used. You can change your mind any time.