¡Aguarda, sombra inquietadora, espera!
Si de causa cruel naces cobarde,
cuando mi queja tu rigor aguarde
será tu asombro la merced postrera.
Apareces piadosa y huyes fiera,
de tus efectos conocido alarde,
que aún sombra falta que del mal me guarde,
o bien fingido, porque amando muera.
Lisonjero traidor, tirano dueño,
su gusto obliga, su inclemencia asombra,
a leve prueba, cauteloso engaña.
¡Sueño enemigo, si mis glorias sueño,
con la luz que me animas me acompaña,
que en mis tormentos el alivio es sombra!