Si cada cual fabrica su fortuna
y está en mayor peligro la envidiada,
con una me contento moderada,
porque la moderada siempre es una.
Goce el otro su suerte, si es alguna
la esperanza entre envidias adulada,
y mi moderación desengañada,
ni sea importunada ni importuna.
Que por no ver sobre mis hombros puesto
el peso del gobierno, murmurando
del vario discurrir de los quejosos,
escojo por seguro presupuesto
un fin de pretensiones olvidado
y ajeno de designios ambiciosos.