Los dos Pompeyos del mayor Romano
hijos, a Europa y Asia dividieron
sus cenizas; y allí donde se vieron
triunfar, cedieron a enemiga mano.
Las arenas que baña el africano
Nilo, sepulcro al gran Pompeyo fueron,
si es que al Cielo los Dioses no subieron,
del divino valor asombro humano.
Las tres partes del mundo sujetadas,
por su valor, por su saber profundo,
por túmulo la Parca les destina.
Prodigio grande, ¡oh, suertes desdichadas!
porque menor lugar, que todo un mundo
capaz no fuera de tan grande ruina.