Vido a Tirena, descubierto el pecho,
Felino, el suyo convertido en lloro,
fijo mirando las dos pomas de oro,
que le han puesto la vida en tanto estrecho.
«¡Ay! (dice) no es posible que sea hecho
de piedra dura tan gentil tesoro;
no es este aquel de tigre o bien de toro,
que la vida y entrañas me han deshecho »
Mas viendo que ella un punto no desiste,
su mal oyendo y su tormento puro,
ni aun vuelve el rostro al alabar primero.
Dice, llorando arrepentido y triste:
«Más piedra eres que piedra, pecho duro,
y no digo que piedra más que acero »