Jamás por larga ausencia, amada Flora,
sentir podrá mi fe mudanza alguna,
bien que me engolfe y lleve la Fortuna
por la remota mar hircana o mora.
Si en cada espuma que levanta agora,
brillando el agua al rayo de la luna,
naciesen Venus ciento, y cada una
fuese de un nuevo Amor engendradora,
y éstos y aquéllas, con igual denuedo,
cuidasen aumentar el fuego mío,
ni se aumentara, ni mi fe creciera.
Y aunque de acrecentalla desconfío,
vivo en eterno afán, porque no puedo
quereros tanto como yo quisiera.