Burla y blasona la corcilla o gama,
bien guarnecida entre su bosque espeso,
del gran lebrel, y acosador sabueso,
cuyo ladrido la amenaza y llama.
Mas si engañada de la hierba y grama,
al raso campo extiende el pie travieso,
muriendo paga su ligero exceso,
y en vano el gremio de las selvas ama.
Así mientras cerrado en mi aspereza
viví, burlaba (Amor) de tus rigores,
mas engañome un rostro lisonjero;
salí de mí, siguiendo la belleza
de un paraíso con perpetuas flores,
donde a tus manos rigurosas muero.