El justo Simeón al Verbo humano
abraza, y a la muerte apetecida
grato se ofrece, al tiempo que la Vida
tiene, y el mismo Espíritu, en su mano
Y cual sonoro cisne, el sabio anciano,
ya su esperanza y gran edad cumplida,
alegre de su fin, la agradecida
voz funeral así levanta ufano:
«La muerte agora (oh, claro sol, que abierta
senda nos muestras a la vida ausente!)
llegue, y en paz el cuerpo desanime
«No precie ya, quien ve tu luz presente,
ver otra luz; ni el que la firme y cierta
salud alcanza, la mortal estime »