Sube gimiendo con mortal fatiga
el grave peso que en sus hombros lleva
Sisifo al alto monte, y cuando prueba
pisar la cumbre, a mayor mal se obliga.
Cae el fiero peñasco, y la enemiga
suerte cruel su duro afán renueva;
vuelve otra vez a la difícil prueba,
sin que de su trabajo el fin consiga.
No iguala aquélla a la desdicha mía;
pues algún tiempo alivia en su tormento
los hombros, a tal carga desiguales.
Sufro peso mayor con tal porfía,
que un punto no perdona al pensamiento
la importuna memoria de mis males.