Prime el Etna ardiente a los osados
Encélado y Tifón, que el claro asiento
de Júpiter con vano atrevimiento
conquistar intentaron confiados
Donde sus pensamientos castigados
con pena digna de tan loco intento,
en las cavernas yacen, con violento
rayo de la alta cumbre derribados
Vio el cielo la ambición que impetuosa,
cual fuego a lo más alto se avecina;
y con el fuego castigarla quiso;
porque la tierra advierta temerosa
como de la soberbia en su ruina
no queda sino el humo como aviso.