Mira con cuanta priesa se desvía
de nosotros el sol, al mar vecino
y aprovecha, Fernando, en tu camino
la luz pequeña de este breve día
Antes que en tenebrosa noche fría
pierdas la senda, y de buscalla el tino,
y aventurado en manos del destino
vages errando por incierta vía
Hágante ajenos casos enseñado
y el miserable fin de tantos pueda
con fuerte ejemplo apercibir tu olvido
Larga jornada, plazo limitado
tienes, veloz el tiempo corre; y queda
sólo el dolor de haberlo mal perdido