Salió de un bosque en rastro de un venado
un fiero tigre, y mientras lo buscaba,
una pastora vio que acaso andaba
por la ribera a vista del ganado.
Dejó la presa y fuese encarnizado
por donde vio que la pastora andaba,
mas, quedo estuvo y manso se tornaba
después de haberla un rato contemplado.
Felino que de lejos visto había
aunque corriendo y sin ningún descanso
el caso extraño, así dijo el mezquino:
Si un duro tigre dulce Amara mía
con sólo verte vuelves tierno y manso
¡cuál volverás al triste de Felino!