Señora Alcida, no se entone tanto,
ni esté con su Phileno tan entera,
pues sabe que en la villa hay quien le quiera
y quien, si diere tres, dará tres tanto.
Damas hay más de mil que en vivo llanto
se derriten por él como la cera,
sola Vuestra Merced es la primera
a quien no enterneció su dulce canto.
Pues si no la enternecen sus reales,
su gracia, su donaire, su apostura,
sus ansias, sus congojas desiguales,
sepa que dar en eso es gran locura
porque en cien mil galanes y amadores,
Phileno es el mejor de los mejores.