Si lágrimas pudiesen ablandarte
y mi pasión a lágrimas moverte,
yo sé que a tu pesar has de dolerte
do quien al suyo ves que ha de cansarte.
Y si mis males juntos no son parte
para poder, señora, enternecerte,
ni el verme así rendido a dura muerte
a podido hasta ahora lastimarte,
llorad sin descansar los ojos míos
hasta que en vivas lágrimas deshecha,
acabe aquesta miserable vida.
Y a tu pesar entonces, fiera Alcida,
quizá que de seguirme satisfecha
dará fortuna fin a mis desvíos.