Debajo de un aliso recostado
confuso y pensativo está Fileno,
de lágrimas el rostro todo lleno,
llorando el bien que Amor le había quitado.
Si Amor, dice, me puso en tal estado,
que aquella que escondida está en mi seno
se olvida de mi pena, ¿por qué peno
y muestro amargo rostro a mi ganado?
¿Por qué por quien se hace sorda y muda
me aflijo yo, pues veo que mi llanto
le alegra y entristece mi contento?
Quiero mudar en risa el triste planto
que, en fin, Dios favorece a quien se muda
y es sólo aquél que muda pensamiento.