¿A do miraste, ojos desdichados,
que así pagáis el yerro que hiciste?
Si venís de mirar lo que perdiste,
de allá venís a ciegos condenados.
Sin culpa pagaréis como culpados
por no querer mira en lo que viste;
con lo mismo pagaste que ofendiste
quedando, en ver la luz, de ella privados.
Llorad vuestro dolor y desventura,
pues por el pensamiento así quitaste
la vista, por llegar a su locura.
Aquel atrevimiento que tomaste
de vuestra claridad fue sepultada,
adonde para siempre os sepultaste.