«Deshechas esperanzas, que algún día
pudisteis aliviar mi pensamiento,
y ahora sois despojos de un contento
que el riguroso cielo me desvía:
Fuisteis alegres cuando Dios quería
que a Alcida le doliese mi tormento,
y pues que con su fe os llevó el viento,
lleve también con vos el alma mía.
Vivía, el tiempo que vivió mi suerte,
dichoso, si jamás mi dura estrella
me diera a conocer el tiempo bueno...»
Aquí acabó su lástima Fileno;
también quiso acabar la causa de ella,
mas diole vida amor, para más suerte.