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1829–1862

La casa del poeta

Juan Cristóbal Nápoles Fajardo

En casa de Don Gil estuve un rato, y en tanto que le hablara cara a cara de su grande familia la algazara por un poco me pone mentecato

Estaba la mujer fregando un plato, un chiquillo arrastraba un cuchara, y un negrito infernal con una vara zurraba sin piedad a un pobre gato

La familia de hambre se moría, y la pobre mujer una peseta, para pan al marido le pedía. Pero Don Gil escucha y no se inquieta,

pues vendió su taller de sastrería y hace catorce meses que es poeta.

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