Gran tiempo ha que el corazón me engaña
y que, de miedo, adrede me confía.
Anda conmigo, falsa, mi alegría;
ya la entiendo, más cúmpleme su maña.
Apártome de quien me desengaña,
por no verme estragar la fantasía.
Mi mal es tanto que me ensañaría,
pero no es este mal de aquel que ensaña.
En tanto aprieto está mi pensamiento,
que me contento y pienso que estoy sano
por poco que se alivie mi tormento.
Lo que puedo salvar, eso me gano.
Para ver mi poder , el brazo tiento,
y hallo que no está nada en mi mano.