La tierra, el cielo y más los elementos
han puesto su arte, hicieron a porfía
ésta, cuyo nombre es señora mía,
en cuya mano están mis sentimientos.
Quedaron los maestros muy contentos
de su labor, y vieron que acudía
la mano al punto de la fantasía;
y en paz fueron allí sus movimientos.
Dichoso el día, dichosa la hora,
también la tierra donde nacer quiso
ésta del mundo general señora.
Dichosa edad, que tanto se mejora,
pues entre sí ya tienen paraíso
los que infierno tuvieron hasta ahora.