Atento estaba el vivo pensamiento
del alma, imaginando su bien alto,
cuando, entre mí, me vino un sobresalto
que el mover trastornó el sentimiento.
Hondura de gran causa en esto siento;
no lo alcanzo, mas de una en otro salto.
Gran temor he de algún extraño salto,
según la pared donde sopla el viento.
Mis sentidos no mueven de ligero,
ni es mucho en tanto mal ser adivino;
tanto más temo, cuanto entiendo menos;
ni es milagro, si algún peligro espero,
si barrunto a quemarme algún camino
trayendo el fuego con entrambos senos.