Quise amaros, señora, de mi agrado,
con blandos sentimientos, blandamente,
y entonces yo jamás sentí accidente
con el cual no quedase mejorado.
De este amor no os habéis vos contentado
porque salir le viste mansamente,
sino que, por mostraros más valiente,
mi blanda voluntad habéis forjado.
Os aborreció el manso vasallaje
y quisisteis usar de tiranía,
vuestro reino estragando con ultraje.
Dañaste malamente la fe mía
y así os quise quebrar el homenaje,
y, si ahora pudiese, que lo haría.