Quejosos mil leales amadores
de ver con qué crueldad Amor les trata
el tiempo bien servido, y siempre ingrata,
Fortuna crece más en sus amores.
Dijo uno de ellos: «Nuestros disfavores
mirad, de él no proceden ni él nos mata;
es causa de ellos quien le encierra y ata,
y de él reparte todos sus favores.
Do nos maravilléis si quien merece
no lleva el galardón, porque mujeres
continuo escogen el que más desnudo
de Amor y lealtad; y así parece
que dirá mas de Amor y sus haberes
quien diga lisonjero ni más crudo
a quien hacer pudo;
ni podrá ser que pueda en cuanto viva
quitarse nunca de quien le cautiva.