Este fuego que ahora yo en mí siento,
es puro y simple y puesto allá en su esfera;
y cuando acá desciende su hoguera,
es porque tal materia le presento,
que en su calor revivo y me caliento,
templando todo el aire en tal manera,
que, doquiera que estoy, es primavera,
con flores y con fruto en un momento.
Su luz, alrededor do estoy presente,
alumbra en un instante cuanto veo,
mudándolo en color claro y luciente.
Si este tal fuego hurtara Prometeo,
cuando quiso alegrar la mortal gente,
tuviera gran disculpa su deseo.