Cuantos Reyes doblaron la rodilla
tus pies besando, y púrpura sagrada,
la India lo publique desvelada
y dígalo su ínclita cuchilla.
Insuperable fuiste maravilla
desde la Ardiente, hasta la Zona helada,
y a los filos invictos de tu espada
todo se rinde, todo al fin se humilla.
No sólo vencedor del Mundo fuiste,
sino de Amor también, y de ti mismo,
siendo dueño feliz de tus acciones.
A Apeles diste lo que más quisiste,
venciste de Cupido el fiero abismo,
y triunfaste de ti, y de tus pasiones.