El Líbano tu fábrica desnuda
vistiendo de sus Cedros su techumbre,
cuyos clavos del Sol fueron la lumbre
bordando a trechos su materia ruda.
Rompieron tus Armadas la sañuda
Cerúlea, y tormentosa pesadumbre
del Mar de Tharsis, y en su undosa cumbre
nado tu flota a sus bramidos muda.
De el pálido metal de sus veneros
ceñiste el Sacro, y estupendo Templo
bañando en lluvia de oro sus cruceros.
Un milagro erigiste sin ejemplo,
que vestido de espléndidos luceros
Casa de Dios, y aun gloria le contemplo.