Rinde del Sol Rebeca la luz pura,
cuando en Nacor ostenta sus primores,
llega a la fuente despreciando ardores
e incendios halla en el cristal que apura.
Cortesano Eliazer a su hermosura,
ya misterioso alienta su temores,
tierno la obliga, pídele favores
pues siendo para Ifac su fe asegura.
Con gala, con donaire, y gentileza
desenlaza la soga, que en el brazo,
prisionera de Amor la vence al ruego.
Sírvele el agua, y logra su belleza,
alcanzar en la ofrenda un dulce lazo,
que en el Cielo labro el Divino fuego.