Celos que al alma sois tan inmortales,
muerte viva, tormento sin sosiego,
volcán en que se atiza tanto fuego,
hidra donde renacen tantos males.
Víboras, que entre flores y cristales
la, ponzoña guardáis, para que ciego,
luchando beba aquel desasosiego,
que muere por saber causas fatales.
De cual Patria vinisteis tan violentos,
a embarazar las glorias de una dicha,
que sacrifica el alma en rendimientos.
Sepa el Amor, que es su mayor desdicha
sujetar sus altivos pensamientos
a una pena, que aun no es para dicha.