Es Deidad el Amor, peligro hermoso,
altiva adoración, dulce porfía,
de los sentidos luz, del pecho guía,
que el rayo exhala en fuego prodigioso.
Monarca grande, antiguo, y poderoso,
a quien temen los términos del día,
por ley amable, y por su tiranía,
árbitro de la paz, y lo dudoso.
De un imposible, logra el imposible,
porque en vivos afectos se desalma,
es fino, es riguroso, es apacible,
da glorias al triunfo, y da la Palma,
y con ser todo esto tan plausible,
es un incendio que atormenta el Alma.