Iluminó el idilio una lámpara azul,
Nos velaron los ibis de un biombo japonés,
Y sintió tu hermosura un diván de oro y tul
Donde besé el perfume de tus descalzos pies.
La penumbra de luna destacaba triunfal
Tu desnudez de perla, dulce como un jazmín,
En tanto despertaba como un verso inmortal
Tu carne virginal de aurora y de jardín.
¿ Acaso esto es amor ? decías sin hablar;
¿Acaso esto es amor? querían preguntar
El llanto de tus ojos y tu temblor de flor.
Ya están lejos los ibis del biombo japonés
Y la lámpara azul. Vuelvo a besar tus pies
Y te juró ante Dios, que sí, que esto es amor.