Siempre acude á mi mente Dios clavado
En el duro suplicio de un madero.
Encerrando su amor puro y sincero
Por el hombre, en su pecho destrozado.
Entretanto que un pueblo descarado
Ruge á sus pies, satánico altanero
Escupiéndole al rostro torpe y fiero
Porque lava con sangre, su pecado.
¡Cuántas veces alcanza mi mirada
De ese cuadre la trágica parodia
En este suelo dolorido y triste!
Y en esa cruz te veo a ti clavada
Patria de mis ensueños, pues te odia
La turba ingrata por quien tu moriste