Tienes miedo de mí ¡Me lo dicen tus ojos,
¡Tus labios, tu palor, tu mismo pensamiento!
Cada vez que me ves a tus plantas de hinojos,
¡Tiemblas como una llama sacudida en el viento!
Mi contacto te daña, te hiere mi poesía,
Y te alejas cayéndote de amor por mi camino,
Porque estás presintiendo que tienes que ser mía,
¡Por encima de todo lo humano y lo divino!
Un instante cualquiera me quedaré dormido,
Y suave, sin hacer el más pequeño ruido,
En medio del salvaje paraíso encantado,
Surgirás a mi lado, Eva mía divina,
Langorosa, amorosa, desnuda, matutina,
¡Como un nardo de luz de mi abierto costado!