Es inútil que luche por quitarme del pecho
Esta espada de amor que el corazón me hiere;
Tengo ya el corazón tan dolido y deshecho
Que si arranco la espada de tu amor, se me muere.
¿Ni por qué el arrancármela, si es tan dulce la muerte
Qué me da lentamente a mi vida adherido ?
Si esta ha sido mi suerte, yo bendigo mi suerte,
Y me entrego a la muerte que he buscado y querido.
Margarita divina de mi amor, cuando muera,
Cubrirás mis despojos con la patria bandera
Para que en ella quede mi último aliento preso . . .
Yo no quiero la ofrenda de cirios ni dolores;
Yo no quiero que reces, yo no quiero que llores;
¡Solo ansío que cierres mi ataúd con un beso!