Estalló en ira santa la nacional congoja
Y las Islas te dieron su fé, ole polo a polo,
Cuando se alzó la llama de tu bandera roja
Sobre el enhiesto mástil de tu desnudo bolo
Bajo el tendal indígena de nuestras verdes palmas,
En divino holocausto de lágrimas y heridas.
Si Rizal fué el martirio que encendió nuestras almas,
Tu fuiste el heroísmo que salvó nuestras vidas.
¿ Quién eres ? murmuraron los hogares desiertos;
¿Quién eres? musitaron las sombras de los muertos;
¿ Quién eres ? preguntó la España vencedora;
Y de la patria esclava bajo la noche umbría
Se oyó tu grito santo, inmenso, que decía: \
¡ Yo soy el Katipunan, la libertad, la aurora! !