Despierta el aura de su sueño vago
Y gimiendo una cantiga de amores,
Torna á mecer las purpurinas flores
Que tiemblan de placer y dulce halago;:
Las cristalinas lágrimas del lago
Rompe el remo tornando en mil colores-
Y la ronda fugáz de ruiseñores
Inquietan de la umbría al viejo mago.
Montado en su carroza de azucenas
Hiere el sol con sus rayos, las arenas
Desde la cumbre de gigante monte
Y allí en la espuma de la blanca ola
Piérdese la divina barcarola
Que el vate entona al diáfano horizonte…