Bate el aura sus alas purpurinas
Por entre el bosque susurrando apenas
Y del lago en las plácidas arenas
Se alza un kiosko de flores filipinas.
En torno un coro de náyades y ondinas
Y nereidas y ninfas y sirenas
Cual las malayas vírgenes morenas
Se arrullan en hamakas cristalinas.
Ante la noche tropical y muda
Su trova entona cenicienta maya
En la selva que ondula perezosa
Y radiante, gentil, bella y desnuda,
Salta al lago, corriendo por la playa
Venus, la reina del amor, hermosa.