¡Ay! nunca vuelva a descubrir el día
el alba; mas perpetua y ciega noche
cubra este fresco valle y sea la noche
a mis ojos aurora, sol y día
Mueran otros por ver llegar el día;
que yo mil días trocaré a una noche
¡Serena, amiga y sosegada noche!
¿Cuál, como tú, jamás podrá ser día?
Así con Filis sólo a media noche
cantaba alegre Melibeo, el día
puesto en olvido por tan dulce noche
Do, ambos creyendo que no hubiese día
embebecidos, se pasó la noche,
y descubriólos el contrario día