Desnudas de verdura, sus entecas
ramas semejan cruces de martirio
á la luz tibia y roja del delirio
crepuscular. Ovillos de sus ruecas
regala al viento en la época de secas,
y cuando en primavera se abre el lirio
y la luna clarea como un cirio,
convida á los murciélagos de huecas
piedras tumbales al festín del fruto
que brota de sus rectos brazos coli—
gados, libres del bárbaro y poluto
cordel de los ahorcados, —que el resoli
de la paz liban sin dolor ni luto—
aquellos parias héroes del Noli.