Desciende al sembrado que va á sazonar
la terrible nube amenazadora;
y el pobre labriego que esperó triunfar
de su gran miseria, como un niflo, llora...
Pensando en los seres del nato solar
invoca al Señor, su piedad implora...
Mas la plaga empieza el campo á asolar
¡y nadie detiene su obra destructora!
¡Malditas langostas de la Adversidad!
¡de la Agricultura el bárbaro azote!
¡el castigo injusto de una Humanidad!
¡Ser un Dios quisiera o un otro Quijote,
que arroje la muerte por sobre ése emjambre,
portador maligno del drama del Hambre!