Armónica amalgama de colores,
el mundo era un pensil de regias galas
cuando ayer, aún sin penas ni dolores,
batió el poeta sus bisofias alas.
Mas ahora que descansan mis vigores
sobre la cumbre rispida de Palas,
contemplo de éste Mundo los fulgores
cual si viese la luz de unas bengalas...
Ya sé lo que es, ¡miseria y podredumbre!
pues al quebrarse el prisma del encanto
al golpe de mi brusca incertidumbre
he visto que en la charca del espanto
se sumía la ignara muchedumbre
entre el tumulto de su risa y llanto...