Levantóse el Caudillo y miró hacia el sendero:
venían hombres blancos, hombres de la metralla,
la gente queá otras tribus ya humilló con su tralla
de colonizadores. Y eran terribles, yero
el corazón del grande Aligan es de acero
y antes preferirá morir en la batalla
que ser el ruin esclavo de una intrusa canalla...
Y por eso se dijo: ¿«Me buscan? Aquí espero.»
—¿Qué quieren?—pregunta ál con marcada altivez.
—Que paguen el tributo los tuyos. (—Del averno
debe ser esta raza de sentido burgués!—)
dijo el indio indignado para su fuero interno.
Y á la tropa extranjera:—Sabed lo de una vez:
¡nosotros no aceptamos el yugo del gobierno!