Cuentan que esforába Thimoteo
a los estrenuos e magnos varones,
e los movía con viril desseo,
con agros sones e fieras cançiones
a la batalla; e del mismo leo
los retornaba con modulaçiones
e dulçe carmen de aquel tal meneo,
e reposaba los sus coraçones.
Assí el ánimo mío se altiveçe,
se jacta e loa porque vos amó,
cuando yo veo tanta fermosura.
Mas luego pronpto e presto se entristeçe
e se maldize porque lo assayó,
vista vuestra crueza cuánto dura.