De la suprema corte curial
e sacro soçio de la gerarchía,
que de la diva morada eternal
fuste enviado por custodia mía,
gracias te fago, mi Guarda esp(e)çial,
ca me guardaste fasta en este día
de las insidias del universal
nuestro adversario, e fuste mi guía.
E así te ruego, Angel, ayas cura
del curso de mi vida e breviedad,
e con diligençia te apresura,
ca mucho es débil mi fragilidad;
honesta vida e muerte me procura,
e al fin con los justos santidad.