Calla la pluma e luce la espada
en nuestra mano, rey muy virtuoso;
vuestra excelencia non es memorada
e Caliope fuelga e a reposo.
Yo plango e lloro non ser comendada
vuestra eminençia e nombre famoso,
e redarguyo la mente pesada
de los vivientes, non poco enojoso;
porque non canta los vuestros loores
e fortaleza de memoria digna,
a quien se humillan los grandes señores,
a quien la Italia soberbia se inclina.
Dejen el carro los emperadores
a la vuestra virtud casi divina.