Vos sois todo mi bien, vos lo habéis sido;
si he dicho alguna vez, señora mía,
que habéis sido mi mal, no lo entendía,
hablaba con pasión o sin sentido.
Yo soy todo mi mal, yo lo he querido;
de mí viene, en mí nace, en mí se cría;
tan satisfecha dél mi fantasía,
que el mal no piensa haber bien merecido.
Vos fuiste, vos seréis mi buena suerte:
si el mal desvariar me hace al cuanto,
ésta es mi voluntad libre y postrera.
Pues si con verte al punto de la muerte,
por ser por vos el mal lo tengo en tanto,
¡ved que hiciera el bien si lo tuviera!