Rompa ya el silencio el amor mío
y provóquele en leguas desatado;
que vivir con ofensas y callado
no puede ser, aunque bien lo porfío
Pero como de amante desconfío,
morir mejor será desesperado,
pues no quieres que tenga mi cuidado
ni que le ponga en otra mi albedrío.
En fin, como la pena me maltrata,
vivir más sin penar ya no lo espero
ni detener cristal que se desata
Y así resuelto ya me desespero,
viendo yo que tu propio rigor mata,
a mi amor, con que así dos veces muero.