Del oro fino son vuestros cabellos,
señora, y de cristal la blanca frente,
los ojos son dos soles en oriente
que al mismo amor, de amor matáis con ellos
Y quiere amor que haga pausa en ellos,
que no hay pasar de allí ni se consiente;
y es cada parte en voz tan excelente
que son dignos de ser de quien son ellos.
De cuanto bueno el cielo acá reparte
tendrá, quien ver supiere vuestro gesto,
mil años que alabar en cada cosa;
cien mil gracias tenéis en cada parte
y hacen todas ellas un compuesto,
que no es la hermosura tan hermosa.