Cual fresca rosa en Jericó plantada,
que del alba libó en la luz dudosa
preciadísimo aljófar, más gloriosa
al fulgor de Titán de opone osada;
y en verde ramo al Cielo levantada,
el oro ostenta y púrpura hermosa,
desparciendo fragancia deliciosa,
Reina de los pensiles aclamada:
Tal, pura Virgen, sois; habéis triunfado
del sañoso Luzbel, porque el rocío
de la gracia os previno en vuestra aurora:
Que en la alteza eternal que se os ha dado,
nunca en su honor debió tener vacío
de Dios la Madre a quien el orbe adora